No todas las mujeres de cualquier cultura, país, raza o religión tienen la posibilidad de que su voz se escuche, a pesar de ser la combinación perfecta de fortaleza, comprensión y amor.
Hoy queremos reconocer el valor de nuestras madres, abuelas, hermanas, tías, primas, amigas, maestras, vecinas... que cada día se enfrentan sin temor a la difícil tarea de ser mujer en este mundo desigual.
Porque todas y cada una de ellas son ÚNICAS.
