L@s chic@s ya están de vacaciones así que por esta vez no serán ellos los que firmen la última entrada con el habitual vídeo resumen del curso.
Porque hoy quiero ser yo la que escriba y aprovechar para dar las gracias a mucha gente. En primer lugar, a los vecinos de San Andrés por sus gestos cotidianos. También al Ayuntamiento por su apoyo, a todos los profes que sostienen este peculiar grupo escolar, a los padres y madres que nos confían diariamente a sus hij@s, a los lectores del blog... Y en especial al pedáneo, por su cercanía y disposición para escuchar y ayudar siempre que ha sido necesario.
Algunos de los desafíos más importantes de la educación no se encuentran dentro de las aulas, sino en la construcción de una verdadera comunidad educativa basada en la confianza, el respeto mutuo y la corresponsabilidad desde donde impulsar todo lo demás. Y ése ha sido mi objetivo durante estos cinco años que hoy terminan.
La verdadera fortaleza de una escuela no se mide por los proyectos, las actividades o los resultados, sino por su capacidad para incluir, cuidar y ofrecer oportunidades a todos sin excepción, independientemente de sus circunstancias personales, familiares o sociales.
Ser maestra en San Andrés es una responsabilidad tan enriquecedora como compleja debido a las dificultades que acompañan el día a día, siempre con la sensación de estar caminando por senderos poco transitados y con demasiadas zarzas.
Una responsabilidad llevada a cabo desde la honestidad y el compromiso y con vuestra ayuda, sin la que habría sido más difícil aún.
Una responsabilidad alentada por la secreta esperanza de que alguna de las semillas florezca en el futuro de mis churumbeles.
Gracias.👩🏼🏫✨️
